La biblioteca siempre ha tenido una finalidad compleja: coleccionar documentos de forma ordenada para facilitar así el proceso del uso de la información. La complejidad proviene de que todo lo que se persigue se compone al menos de dos objetivos indisociables. En circunstancias dadas, en cada momento y en cada lugar el acento puede desplazarse de uno a otro dando lugar a bibliotecas distintas entre sí pero adecuadas según los casos. ¿Por qué son simultáneamente adecuadas una biblioteca principalmente coleccionadora -como puede serlo una nacional- y otra mayoritariamente difusora -como debe ser una pública-?
A su vez, la época influye. Hace bastantes años en España primó la función coleccionadora de la biblioteca, y lo hizo de forma lógica, dada la precariedad en que se situaba toda actividad cultural. En la biblioteca universitaria española [rebiun] de inicios de los años ochenta, concretamente, y al menos en la mayoría de los casos, la principal dificultad para crear o desarrollar una biblioteca de calidad era la recopilación de fondos, no su puesta a disposición para el usuario.
Además de los momentos históricos, los tecnológicos tienen que ver también con que el fiel de la balanza se incline hacia uno u otro lado. Con el inicio de la aplicación de los ordenadores a los instrumentos bibliográficos y a las bibliotecas se desarrollaron poderosas herramientas de recuperación de la información que -nos- hicieron creer que la función de localizar documentos podría realizarse de forma científica y automática.
La quinta de las cinco leyes [fivelawsoflibraryscience] propuestas por S. R. Ranganathan nos intruía acerca de que the library is a growing organism. La idea de la biblioteca como organismo en crecimiento tiene en su núcleo la del cambio constante, la biblioteca cambiante debido a los diferentes momentos históricos o a los nuevos intrumentos técnicos, pero cambiante también debido a que las necesidades sociales con respecto a la información son cambiantes.
Los estudiantes universitarios de hoy y los que pronto lo serán van a encontrarse con bibliotecas modernizadas. La biblioteca universitaria española [rebiun] se ha refundado, de alguna manera, en los últimos quince o veinte años: los edificios bibliotecarios son de nueva construcción en una buena parte, las colecciones se han creado de forma importante en épocas inmediatas, los servicios se han reorganizado recientemente, la tecnificación se cimentó en los años ochenta del siglo pasado pero se extendió y generalizó a finales de los noventa…, cambios estos que en muchos países se dieron de forma consecutiva -la construcción de las colecciones en los años sesenta, la de nuevos edificios en los setenta, la de la automatización en los ochenta y la del rediseño de los servicios en los noventa- y que aquí hemos vivido de forma simultánea. Cambios cuantitativamente importantes y cualitativamente profundos. Cambios aún no suficientes.
Fijémonos en los que afectan a la cantidad de información disponible. Tenemos, por un lado, las bibliotecas digitales consorciadas, formadas por subscripciones conjuntas a paquetes de revistas que configuran un universo de accesibilidad de información difícilmente imaginable hace pocos años. Y, por otro lado, tenemos el movimiento del acceso libre a la información, que está creando repositorios electrónicos donde podemos encontrar lo que hasta hace poco era literatura gris, es decir, difícilmente accesible. Y a esto debemos sumar las actuaciones de digitalización masiva de documentos que nos permiten -y, sobre todo, permitirán- acceder a libros antiguos, colecciones especiales de todo tipo y materiales de archivos.
Cambios en la cantidad de información que tenemos en la punta de nuestros dedos -pero aún no en nuestras manos- y cambios en la necesidad de llenar nuestras manos de información. Por si los cambios sociales no eran ya lo suficientemente claros para indicarnos el camino, el proceso de Bolonia inició lo que debe ser un cambio profundo en la forma en que se transmiten los conocimientos en la universidad europea [eua]. Lo que ha terminado conociéndose como el Espacio Europeo de Educación Superior [eees] implica entre otras muchas cosas un desplazamiento de la enseñanza hacia el aprendizaje, y este se sustenta en buena parte en el uso de la información.
Disponemos, pues, de más información y, a su vez, tenemos más necesidad de usarla. Al mismo tiempo que la formación -el aprendizaje- va a ser una necesidad constante a lo largo de la vida, lo va a ser también la necesidad de informarse -para formarse-. Parece una consecuencia lógica inevitable de lo dicho que debamos formarnos para informarnos, y este es un nuevo papel de la biblioteca en general y de la biblioteca académica en particular.
Biblioteca universitaria, CRAI y alfabetización informacional, de María Pinto, Dora Sales y Pilar Osorio -localizado en biblioteca.etsit en la signatura BIBLIO 277-, es clarificador, apropiado y oportuno. Llega en un momento en el que las bibliotecas universitarias españolas [rebiun] han recuperado buena parte del tiempo perdido en la segunda mitad del siglo pasado y en el que tienen el potencial en recursos humanos y materiales para ocupar nuevos espacios -y para ser, así, más útiles-. Las autoras no sólo definen y describen lo que es alfabetización informacional [alfin], sino que la contextualizan en el marco que permite entender su dimensión: la sociedad de la información, el Espacio Europeo de Educación Superior [eees] y la biblioteca universitaria española [rebiun]. Además, de forma práctica, actualizada y útil, complementan lo que sería un desarrollo teórico del tema con la exposición de iniciativas en el ámbito internacional y nacional de las mejores prácticas de la alfabetización informacional [alfin].
Debemos felicitarnos por la aparición en español de una obra claramente orientada a abrir puertas de futuro a las bibliotecas universitarias españolas [rebiun] y que se sitúa un paso por delante de lo que sería un manual. Biblioteca universitaria, CRAI y alfabetización informacional, de María Pinto, Dora Sales y Pilar Osorio -localizado en biblioteca.etsit en la signatura BIBLIO 277- nos ayuda en el trabajo de adaptación constante de las bibliotecas universitarias españolas [rebiun] a una sociedad cambiante y a saber cómo podemos ayudar hoy a los usuarios a usar la información.
Más información en Library 2.0 : iniciativas en bibliotecas universitarias; La calidad de las universidades en España : elaboración de un índice multidimensional; en Alfabetización informacional : análisis y gestión; en Para una transformación de la universidad : nuevas relaciones entre saber, investigación y docencia; en Nuevas tecnologías para nuevas bibliotecas : desarrollo de servicios de información electrónica; en e-Learning, enseñanza asistida y a distancia en biblioteca.etsit : bibliografía, conceptos y buenas prácticas; en Impacto tecnológico y arquitectura en bibliotecas; en Diseño e implementación de títulos de grado en el Espacio Europeo de Educación Superior; en Barack Obama en la biblioteca : alfabetización y educación en la economía del siglo XXI; en Competencias educativas y aprendizaje activo en biblioteca.etsit; en Movilización 2.0 : organizar y comprometer a jóvenes usuarios nativos digitales; en Adáptate a Bolonia en 7 post… con biblioteca.etsit; en Manifiesto del bibliotecario 2.0 / Laura Cohen (2006); en ¿Ansiedad ante Bolonia? : recursos en biblioteca.etsit sobre el Espacio Europeo de Educación Superior y en Conociendo a nuestros usuarios : los millenials o generación del milenio.



Agosto 5, 2009 a las 11:12 am
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Diciembre 21, 2009 a las 5:07 pm
[...] e integrador de los servicios que apoyan los procesos de enseñanza, aprendizaje e investigación. Biblioteca universitaria, CRAI y alfabetización informacional, de María Pinto, Dora Sales y Pilar Osorio -localizado en biblioteca.etsit en la signatura BIBLIO [...]